miércoles, 10 de febrero de 2016

Aún no te has ido y ya te echo de menos

¡Cómo duele saber que en tres meses dejaré de verte! Que te irás a cazar estrellas, a maullar a la luna y dormir entre nubes.
Yo, entonces, te buscaré en las sombras, esperaré verte al levantarme y echaré de menos tu ronroneo y tus besos.
Mientras tanto, no puedo hacer otra cosa más que llorar al pensarlo, llorar al imaginar tu dolor, llorar al plantearme tener que llevarte al veterinario para que te ayude a morir.
Me duele, Eneko, me duele mucho. Me has dado casi once años de alegría, sigo en deuda con Iván por traerte a casa en aquella caja de cartón. Fuiste mi mayor regalo.
Eres mi mayor regalo. Aún me quedan unos días, unas semanas, unos meses para mimarte, para atesorar cada movimiento elegante que haces, cada saludo que me dedicas al entrar en casa...
Espero que hayas tenido una buena vida conmigo, espero haber sido para ti una buena compañera de piso. Te quiero mucho, Kochu.

No hay comentarios: