Teatro de Navidad
Primera parte:
Anunciación [4 personajes + 11 niños]
Narrador: Cuenta una
antigua tradición que san Lucas, cuando iba a escribir su evangelio, fue a
visitar a María para conocer de primera mano cómo fue la infancia de Jesús…
María: Pues verás, Lucas,
un día recibí un visitante inesperado…
[María está sentada
escuchando música con los auriculares, aunque el pelo los tapa y no se ven
bien. Aparece el ángel Gabriel con las manos unidas como rezando y la llama]
Gabriel: [susurrando] ¡María!
[María sigue a lo suyo]
Gabriel: [se acerca un
poco más y vuelve a llamarla en susurros] ¡María!
[María sigue a lo suyo]
Gabriel: [se pone a su
lado y grita] ¡MARÍA!
[María se asusta mucho,
pega un grito y casi se cae del asiento. Se quita los cascos y mira a ver qué
ha pasado]
María: ¡Por Yahvé, menudo
susto me has dado! ¿Qué quieres?
G: ¡Ave María!
M: [cantando] ¿Cuándo
serás mía? Si tú quisieras, todo te daría… Sí, a mí también me gusta, pero ya
está un poco pasada de moda, ¿no?
G: No, que digo que
¡Salve, María!
M: ¿Qué salve a quién? Tú
eres un poco raro, ¿no?
G: [resopla/suspira] A
ver, María, soy Gabriel, general de los ejércitos angélicos celestiales, y te
traigo un mensaje de Dios: el Señor está contigo.
M: ¿Y con tu espíritu?
[aparte] Este tío está un poco tocado… mejor me voy a buscar a mis padres…
G: María, no tengas
miedo, no soy ningún pirado, sino un ángel. Mira, tengo alas y todo. Luego, si
eso, te enseño como vuelo. Pero tengo que decirte una cosa súper importante:
Dios ha decidido intervenir en la historia humana para salvaros a todos, y para
eso te ha elegido para que concibas a su hijo y lo llames Emmanuel. Será un
gran hombre y le llamarán Hijo del Dios Altísimo y será rey como David y
reinará por…
M: ¡Echa el freno,
Madaleno! ¿Me estás diciendo que voy a tener un bebé, que lo tengo que llamar
Manolo, que va a ser muy alto y que se va a hacer rey? ¡Mejor que se haga
jugador de baloncesto y gane dinero haciendo anuncios! Madre mía, cuando se
enteren mis padres…
G: A ver, María,
tranquila, que creo que te estás liando. Dios quiere saber si tú quieres
colaborar con él en esta idea. Si quieres ser la madre de su hijo, que va a
necesitar ayuda en la tierra para crecer como un niño normal.
M: Bueno, como un niño
normal no… Si dices que va a ser tan alto… y que va hacerse rey… ¡Menudo lío!
G: ¡Y vuelta la burra al
trigo! Que no, que será hijo del Dios Altísimo y… bueno, que ya te lo he dicho,
que si te apuntas al plan.
M: ¡Si no tengo ni novio!
Bueno, estoy prometida a José… pero hasta que nos casemos…
G: Dios se encarga de
todo: te cubrirá con su sombra y enviará al Espíritu Santo para que se pose
sobre ti y engendre en tu seno a su hijo.
Él lo puede todo, fíjate que ha hecho que tu prima Isabel se haya
quedado embarazada…
M: ¡¿La prima Isa?! ¡Si
es viejísima! ¡Por lo menos tendrá 40 tacos o así! Eso sí que no me lo pierdo.
Verás cuando se lo cuente a mi madre… Va a alucinar. Con la de veces que dicen
mis padres que se queja de cómo nos educan… A ver cómo le sale a ella el bebé…
G: Bueno, entonces, ¿qué?
M: ¿Qué de qué?
G: Que ¿qué le digo a
Dios?
M: Pues qué le vas a
decir, Gabi, majo, te puedo llamar Gabi, ¿no?, como vamos a ser medio parientes
y eso… Que si Dios lo quiere, ¡cómo le voy a decir que no! Ahora, eso sí, que
se encargue él de explicárselo a José y a mis padres… que a ver con qué cara
voy yo a decirles que voy a tener un hijo muy alto… ¡Pero no lo voy a llamar
Manuel, ¿eh?! Mejor le digo Jesús, para decirle Jesusito de mi vida, que queda
como más cuqui. Y bueno, tengo que preparar la visita a la prima Isa, ver qué
le llevo de regalo, hacer la maleta, hablar con mis padres… [María va saliendo
de la escena]
[Gabriel se queda sólo, mira
al público, mira al cielo, suspira y se va]
Lucas: ¿Y dices que fue
así, María?
María: Así como te lo
estoy contando, Lucas, sin exagerarte ná de ná, que a mí no me gusta nada
hablar ni hacerme notar, no como a mi prima Isa, que estuvo aquellos seis meses
venga a bendecir, venga a hablar de los niños, venga a hablar de guarderías,
que si la de Betania, que si la del Mar Muerto, que vaya un nombre para la
guardería, por cierto…
Lucas: [aparte, mirando
al público] Bueno, a ver cómo escribo todo esto para que los lectores sigan
leyendo después de este capítulo…
Fin. [En la escena, todos
se paralizan y van entrando niños con mensajes]
Niño 1: Gabriel viene a
visitarnos también a nosotros cada día de nuestra vida, y especialmente en
Navidad.
Niño 2: Es el mensajero que
Dios nos envía para decirnos que somos especiales. Somos hijos suyos y nos
quiere.
Niño 3: Quiere que seamos
felices, que estemos alegres, que recordemos que todos somos hijos amados y,
por tanto, hermanos de los demás.
Niño 4: Ser sus hijos
queridos es muy fácil… y muy difícil. Ser cristiano es una de las misiones más
hermosas y más difíciles del mundo.
Niño 5: Ser cristiano,
aceptar que Jesús está en nosotros, como lo estuvo en María, supone vivir como
Dios nos pide que vivamos…
Niño 6: Amando a Dios por
encima de todo y al prójimo como a nosotros mismos.
Niño 7: Es decir,
perdonando, ayudando, dialogando, pidiendo perdón, sonriendo, queriendo a los demás,
aunque nos hagan daño.
Niño 8: Y eso sólo es
posible si abrimos el corazón y dejamos que el Espíritu Santo nos llene de su
fuerza.
Niño 9: Así pues, en esta
Navidad, recordemos que el amor de Dios nace como un niño pequeño que hay que
cuidar.
Niño 10: Al igual que
nuestro amor a los demás, que hemos de cuidar día tras día, persona tras persona.
Niño 11: Gracias, Padre
Dios, por enviarnos a tu Hijo a salvarnos. Gracias, Jesús, por hacerte como
nosotros y entender nuestras preocupaciones. Gracias, Espíritu Santo, por
darnos la fuerza que necesitamos.
Todos: ¡Y gracias, María,
por decir que sí!
Segunda parte: Navidad [8
personajes + 8 niños]
Lucas: Buenas tardes,
María, ¿tienes tiempo para contarme cómo fue el nacimiento de Jesús?
María: Claro, hijito,
claro. Aunque no sé si me convence el resumen que has hecho de lo que te conté
el otro día…
Lucas: Es que no quería
que mi evangelio se hiciera demasiado largo.
María: Estos jóvenes y
sus ganas de brevedad… En fin, escucha, Lucas, fue así:
[Entran María y José.
María está embarazada y va sobre un burro, José va a su lado. Hacen como que
avanzan]
María: ¡Teníamos que
haber venido por Emaús! Pero no, tú querías pasar a ver a Zacarías en Jerusalén,
¿no podíamos haberlo hecho a la vuelta? Y mira que está pesado Zacarías desde
que ha vuelto a hablar, la prima Isabel lo dice, todo el día con el Benedictus
en la boca, ¡si le empiezan a llamar Benedicto y todo en el pueblo!, que digo
yo, ¡no habrá cosas bonitas que decir en hebreo! Y ahora estamos perdidos, a
oscuras, con el burrito sabanero este, que hay que ver qué ritmillo tiene
andando…
José: Ya estamos
llegando, María, vamos por buen camino.
M: Buen camino, dices…
lleno de piedras. ¡A ver cuándo asfaltan esto, que está lleno de tierra y el
pobre burro levanta un polvo que no deja ni ver! Mucha pax romana últimamente,
pero poca calzada veo yo por esta zona. A ver si llegamos pronto, que menudo
viajecito largo llevamos. Menuda idea la de Octavio, ya podían censarse él y
toda su augusta familia…
J: Ya estamos en Belén,
mira, María, allí veo la posada.
M: Qué ganitas tengo ya
de sentarme en una silla, cenar una comida caliente y dormir un poco en un
colchoncico de lana… Pero a ver cuánto quieren cobrarnos, que con esto del
censo seguro que se están poniendo las botas con todos los viajeros.
[Llaman a la puerta. Se
oye toc toc]
Posadero: [Desde dentro]
¿Quién va?
J: Dos viajeros desde
Nazaret. Necesitamos habitación para la noche.
P: Shalom, galileo, ¿qué
os trae por aquí desde tan lejos?
J: Shalom, posadero.
Hemos venido a censarnos como ha mandado Tiberio. ¿Tienes cama para nosotros? Mi
esposa está embarazada y necesita descansar del viaje.
P: Lo lamento, la posada
está repleta, pero voy a preguntar. ¡Rebeca!
[Sale Rebeca]
Rebeca: ¿Qué ocurre,
Rubén? [A María] ¡Ay, mi madre, si estás a puntito! Pobrecita, y lo cansada que
estarás…
M: Sí, hija, sí, y aquí
estoy, sin quejarme ni nada…
P: ¿Dónde podemos
alojarlos, Rebeca? [A María y José] En la posada estamos llenos… No tenemos
disponible ni siquiera nuestra habitación, hoy pensábamos dormir en el suelo
del comedor, con otros cuantos viajeros.
R: ¡Ya lo tengo! ¿Te
acuerdas de mi prima Sara, la de Betel? Sí, hombre, sí, la mujer de Saúl, el
hermano de Jonás. Pues tiene un amigo que se fue de viaje a un país vecino a
que le hicieran rey o no sé qué, y a uno de sus criados le dejó un pesebre que
ahora está vacío. Y a mí me dijo que me lo prestaba si nos hacía falta para los
caballos o algo.
M: ¿Un pesebre?
R: Sí, lo sé, no es gran
cosa, pero al menos estaréis bajo techo y protegidos del viento. Voy a
prepararlo todo para vosotros. No te preocupes, te pondremos cómoda y podrás
descansar.
[Rebeca sale. Se colocan
cojines en otra zona de la escena]
P: Seguidme, es por aquí.
[Les deja en la zona de
los cojines y se va]
M: Tienes que ponerles
cinco estrellas en el trip advisor ese, por majos. [Se toca la tripa] ¡Ay,
José, qué fatiguita tengo! ¡Ay, José, que dolorcito tengo! [se sienta en los
cojines] ¡Ay, José, que creo que ha llegado la hora! [coge al niño que estaba
oculto entre los cojines] ¡Ay, José, que horita más corta! ¡Mira que cosa más
bonita, José! ¡Mira su carita!
J: [Coge al niño y le da
un beso] Hola, Jesús.
M: Sí, ¿verdad que tiene
más carita de Jesús que de Manuel? ¡Vaya ideas tiene Gabriel!
[Entran dos pastores]
Pastor 1: ¡Buenas!
Pastor 2: ¡Shalom!, ¿es
aquí lo del niño?
J: Shalom, amigos, ¿a
quién buscáis?
P1: Pues verás, estábamos
con las ovejas, hablando del partido de ayer entre el Real Betel y el Atlético
de Belén, cuando va y aparece un señor muy raro.
P2: ¡Un ángel, te dijo
que era un ángel!
P1: ¡Lo que sea! Menudo
susto nos dio, brillando y todo, que parecía radiactivo, mis ovejas tenían cara
de pensar que estaban comiendo hierba de la rara…
P2: Nos ha dicho que
había nacido el Salvador en el pueblo del rey David, que lo veríamos en un
pesebre envuelto en pañales. Y aquí estamos, venimos a adorarle.
M: Pues muy bien, pero
bajito, que el niño se acaba de dormir y no quiero que se despierte, que
bastante mal está el pobre, sin su cunita, que le había hecho José, sin su
mantita, ni sus juguetitos... Que vamos, ya se podía haber esperado dos diítas
para nacer, pero no, que ya le había llegado la hora…
P1: Os hemos traído
mantas de lana y leche de oveja. Y un poco de queso para que repongas fuerzas.
M: ¡Muchas gracias,
majos! Te lo agradezco, sobre todo el queso, que ahora ya puedo comer cualquier
tipo de queso, que no veáis qué tortura durante el embarazo, que si carne muy
hecha, que si leche pasteurizada…
P2: Vamos a adorarle.
[Todos se ponen de
rodillas]
Niño 1: Jesús nació en un
pesebre, no en un hospital, ni en casa con una matrona. Fue un lugar que no
estaba preparado para recibir al hijito de Dios.
Niño 2: Tampoco nuestro
corazón está preparado para recibirle, por eso tenemos que limpiarlo y hacer
que dé calor.
Niño 3: Para eso tenemos
que abrir el corazón y abrir los ojos, buscar las pequeñas cosas que nos
recuerdan que nuestro Padre del cielo nos cuida.
Niño 4: Tenemos que abrir
los oídos a la voz del ángel que nos dice que el Mesías ha nacido, que es un
niño indefenso el que viene a salvarnos.
Niño 5: Y tenemos que
adorarlo. En cualquier lugar, a cualquier hora. Basta un simple “Te quiero,
Jesús”, “Gracias por hacerte niño como nosotros”.
Niño 6: Abrir los brazos
a los demás cuando están tristes es una buena manera de abrir nuestros brazos a
Jesús.
Niño 7: Recordemos
siempre que todo un Dios se abajó para hacerse un niño. Que no os preocupe
haceros un poco niños y jugar y disfrutar de nosotros en Navidad.
Niño 8: Navidad es aquí y
ahora. ¿Cómo la vais a preparar vosotros? ¿Cómo queréis que la vivamos
nosotros?
Tercera parte: Adoración
de los Reyes [7 personajes + 10 niños]
María: Bueno, imagino que
querrás seguir con la historia, ¿no? ¡Apunta, Lucas! Era por la mañana y
acababa de fregar el suelo cuando…
Mateo: Lucas, ha tenido
que salir un momento, María, yo soy Mateo… También quiero contar cosas de cuando
Jesús era pequeño en mi evangelio.
María: ¡Ah, sí, el del
buey!, pues nada, hijito, escucha entonces…
[María está sentada con
el niño y José les mira desde detrás. Entran los tres reyes magos]
María: ¡Quietos los tres!
Acabo de fregar el suelo y como me piséis lo mojado os tiro de las orejas…
Coged papel.
[Los reyes ponen hojas de
papel y, pisándolas, se acercan a la Sagrada Familia]
Melchor: Shalom, somos
estudiosos del cielo y venimos de muy lejos.
Gaspar: Hemos caminado
mucho para encontrar al Niño, al Rey recién nacido.
Baltasar: Queremos
adorarle y le traemos presentes y dones.
M: Así que de muy lejos,
¿eh? Pues el niño acaba de nacer, así que no sé cómo lo habéis hecho, porque
habéis llegado en camello, no en un coche de Fórmula 1… Lo vuestro parece cosa
de magia…
Mel: Hace ya un tiempo,
vimos aparecer una nueva estrella en el cielo, era muy especial.
G: Anunciaba el
nacimiento de un gran Rey.
B: Reconocimos la señal
en cuanto apareció y la hemos seguido hasta aquí.
M: ¿Hasta aquí? ¿Tenemos
una estrella encima? ¡Mira qué bien, José, lo que vamos a ahorrar en velas!
Mel: Paramos en Jerusalén
a preguntar al rey Herodes dónde había de nacer el Rey, pensando que él sabría
algo del Niño.
G: Pero no, tampoco los
sacerdotes que consultó sabían nada de la señal que Dios había enviado al
mundo.
B: Pero buscando en la
Escritura, nos indicaron que teníamos que venir a Belén, y hasta aquí nos ha
traído la estrella.
M: ¡Pues bueno se habrá
puesto el rey Herodes con lo que nacía un nuevo rey! ¡Y con lo violento que
suele ponerse por tonterías! José, estoy preocupada…
J: Tranquila, María, Dios
nos indicará qué hacer.
M: Bueno, pues venga,
haced lo que tengáis que hacer, que luego le toca comer, cambio de pañal, echar
los gases y otra siestecita… No me lo alborotéis mucho, ¿eh?, que luego no hay
quien le duerma…
Mel: Queremos entregarle
primero nuestros presentes.
G: Y nuestros dones.
B: Después le adoraremos.
Mel: [Entrega un cofre]
Yo te traigo oro, porque has nacido como rey y es el símbolo de la riqueza.
M: Mira qué bien, José,
nos viene estupendamente, porque los niños al crecer gastan mucho en sandalias,
túnicas, rollos para la escuela…
G: Yo te traigo incienso,
porque eres Dios aquí en la tierra y el olor de tus obras llegará al cielo para
alabar al Padre.
M: Bueno, pues tendremos
la casa perfumadita… habrá que racionarlo para momentos importantes, porque, si
no, menudo colocón…
B: Yo te traigo mirra,
pequeño, porque además de Dios y rey, eres hombre verdadero.
M: Perdona, pero me
parece muy pequeño aún para la birra. Y no sé si eso es un buen símbolo para
expresar su humanidad; si fuera irlandés, todavía…
J: No, María, mirra. Es
una sustancia que se emplea para hacer ungüentos y medicinas.
M: ¡Ah, como la barrita
esa de árnica! Pues seguro que le viene muy bien, porque es un niño muy movido.
Bueno, vamos a adorarle otro poquito y luego nos contáis la visita a Herodes.
[Se arrodillan todos]
Niño 1: ¿Quién se da
cuenta de que ha aparecido la estrella en su vida? ¿Quién se fija en las
señales que indican que algo nuevo ha nacido? ¿Quién sigue la luz que marca el
camino?
Niño 2: Jesús nace cada
Navidad y cada día a nuestro alrededor. Tenemos que saber mirar y ver los
pequeños detalles que nos lo recuerdan.
Niño 3: Una sonrisa, un
saludo, un pequeño favor, un “deja que te lo sujeto”, alguien que nos sostiene
la puerta para que pasemos, o que nos presta un bolígrafo o un lápiz cuando nos
hace falta. Ahí está Jesús, ahí está el amor.
Niño 4: ¿Qué regalo vamos
a hacerle al Niño? Recordad que ¡es su cumpleaños!, y nos invita a una gran
fiesta.
Niño 5: Melchor le lleva
oro. A los reyes se les debe obediencia. Yo, Rey mío, te entrego la mía, Jesús.
Tu Palabra es mi ley.
Niño 6: Gaspar le ofrece
incienso. A Dios se le adora. yo voy a rezarte, Jesús, cada día un poquito para
darte gracias por tu amor.
Niño 7: Baltasar le
entrega mirra. Yo voy a verte, Jesús, en cada persona que veo, sea mi amiga o
no. Porque en cada persona puedo amarte a ti.
Niño 8: Los pastores te
entregaron mantitas de lana de oveja. Yo te ofrezco el calor de los abrazos que
doy a mis padres, que me cuidan como a ti María y José.
Niño 9: Los pastores te
trajeron queso. Yo te entrego el sabor de los besos que doy a mi familia y
amigos y las buenas palabras y buenos deseos a quienes celebran conmigo tu
nacimiento.
Niño 10: Pensad cada uno
qué podéis ofrecerle a Jesús, es sólo un niño ahora, pero crecerá para
enseñarnos a ser buenas personas, las mejores personas que Dios quiere que
seamos. ¡Feliz Navidad a todos!