miércoles, 25 de noviembre de 2020

Cierro los ojos:
tacto suave, seda, humedad y raso. 

La luz se enciende y las velas se reflejan en amplios ventanales. La noche nos rodea.

Su abrazo es seguro, fuerte, tierno; su tacto suace, seda, humedad y raso frente a la hoguera.

Sos ojos son simas oscuras en las que brilla un fuego que me hiela y me estremece. El viento se cuela por la ventana y apaga las velas,  me enreda el cabello y su mano me acaricia el rostro con delicadeza; su tacto suave, seda, humedad y raso en la nada, en el vacío.

Su voz es el mundo, la inmensidad el mundo. Musical, susurrante, aguda, sorda, sensual; su roce suave, seda, humedad y raso, calor y fuego entre dos, para dos, en los dos.

Su boca, ¡oh su boca! Sus labios, su lengua, sus dientes. Su boca. Tacto suave, seda, humedad y raso, noche donde quiera que estemos, pasión en lo que quiera que hagamos. Calor, calor y besos y roces y tacto suave, seda, humedad y raso.

Abro los ojos:
tacto suave, seda, humedad y raso. Tú.

(2001)

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