No quiero sentirme así: vacía, sola, incompleta cuando tú no estás. No quiero que me duela el alma como si un cirujano hubiera cortado una parte enferma y pudiera aún sentir el dolor del miembro fantasma. No quiero arrastrarme por la vida esperando que seas tú quien me ayude a levantarme.
No quiero que vengas para que mi vida tenga sentido, ni que aparezcas como el salvador de la Tierra Prometida. No quiero que me completes, no quiero que me acompañes. No quiero tener que verte para poder sentirme bien.
No quiero que me veas perfecta. No quiero que me quieras ver a cada momento. No quiero que me necesites. No quiero que me pidas nada, no quiero que te conformes con estar junto a mí.
No quiero vivir en una nube rosa, no quiero flotar en las brumas de la felicidad eterna, en los vapores de la dicha momentánea. No quiero ser tan absolutamente feliz.
Quiero encontrarte en una falta. Quiero que me engañes con otra. Quiero saber que todo es mentira, que todo forma parte de un plan maquiavélico, de una triste broma.
Quiero poder decidir mi vida sin contar con nadie. Quiero ser independiente, como me vengo planeando y entrenando desde hace tiempo, Quiero bastarme.
Quiero pensar en mí, recuperarme como compañera de andanzas. Quiero la lógica y el orden que estructuraban mi vida. Quiero mi seguridad. Quiero mi desprecio y mi amor por mí misma.
Quiero sonreír por mí misma. Quiero levantarme sola cuando caiga. Quiero encontrarme en todas las miradas.
Quiero pisar el suelo donde se ha desarrollado toda mi vida.
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