miércoles, 25 de noviembre de 2020

Pergamino

Larga es la noche de tu ausencia,
grande el dolor de tu marcha,
fría mi mañana sin tu aroma,
triste mi sonrisa
si falta tu voz para darle brillo.

Antes la jornada era larga
y corto el tiempo,
mas mi vida era mía
y yo, siempre para ocuparla
estaba bien dispuesta.

Larga es la noche de tu ausencia.

Sopló el viento y cambié
y, conmigo, mi mundo y mi centro.
Y la vida de fuera no tuvo más luz;
las estrellas que habitaban en mí
son lágrimas de plata.

Grande es el dolor de tu marcha.

Al alba se hicieron rosas mis mejillas
y conocí el dolor y la ternura a un tiempo.
Y quise amar y amé
y el despertar es como un fuego
que me marca al rojo vivo: soy tu esposa.

Fría mi mañana sin tu aroma.

Mi alma se esponja de alegría,
las mañanas radiantes
y la lluvia y el viento saludan mi rostro.
El dolor está oculto
y la pena dormida.

Triste mi sonrisa.

Ahora habito otro mundo
cuyo sol no es aquel que me observaba.
Ya mi vida no es mía,
ni soy parte del tiempo.
Nada importa el camino.

Si falta tu voz para darle brillo.

Larga es la noche de tu ausencia;
grande, el dolor de tu marcha;
fría, mi mañana sin tu aroma;
triste, mi sonrisa
si falta tu voz para darle brillo.


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