(Música de La abeja Maya)
En un desierto abrasador
había un profeta bajo el sol,
y fue tan grande su sudar
que en el desierto nacio un mar.
Y como siempre, siempre estaba bautizando (ando)
poco a poco le fueron llamando (ando):
Juan Bautizos, para ya,
que vas a gastar el mar.
No hay cabeza que no conozca Juanito (ito),
canas, piojos, calvas y ricitos (itos)
bautizando sin parar,
Juan Ba (Juan Ba), Juan Ba (Juan Ba), Juan el Bautizos estará.
Hasta el palacio se llegó,
que el rey Herodes le invitó.
A un gran banquete fue a asistir
y nunca más se pudo ir.
En el desierto come bichos y bichitos
y en el palacete los mosquitos,
¡qué hambre ha pasado el gachó!,
pero poco le duró.
Una muchacha le hizo perder la cabeza,
Salomé bailando, vaya fresca.
¿Quién bautiza sino tú?
Bauti (Bauti), Bauti (Bauti), ahora bautizará Jesús.
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